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Gaceta Periódica de la Compañía Mixta del Alarde de Hondarribia


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1 Gaceta Periódica de la Compañía Mixta del Alarde de Hondarribia Santísima Trinidad, Madrid - Fax Año XVIII Número 55 Julio ejemplares

2 Cuando este próximo 8 de septiembre amanezca habrán transcurrido, sin que nada ni nadie haya podido impedirlo, ni más ni menos que 375 años desde aquella misma fecha de Al mismo tiempo y de igual manera, tampoco nada ni nadie podrá impedir que al ocaso del próximo segundo domingo de septiembre, sean ya 375 las ocasiones en que tan muy noble, muy leal, muy valerosa y muy siempre fiel Ciudad de Fuenterravia haya contemplado la procesión del alarde de armas entre sus calles camino de la ermita. Y digo bien cuando afirmo que nada ni nadie podrá impedir que tal efeméride cobre vida una vez más y por un año más porque así ha venido aconteciendo ininterrumpidamente desde su origen. Ni siquiera pudieron evitar el cumplimiento del voto tantas guerras como carlistas y civiles ha habido u otras pestes análogas como la epidemia guipuzcoana de finales del XVI, obteniendo tales hechos en tal sentido el mismo éxito que así gozó y disfrutó el vil franshes que nos retó. Ninguno. Desde que todo viniera a empezar hace 375 años hasta nuestra edad contemporánea liderada por este socialmente cruel año de final impar, han sido otras tantas 375 ocasiones las que han visto las murallas y calles de la Ciudad igualmente sitiadas por caballería, artillería, infantería y ruido de tambores pero, a diferencia de entonces, al compás del festejo y la alegría de un pueblo que, orgulloso y agradecido, sigue fiel al compromiso de sus antepasados. Débito que entendemos hubo de ver la luz conforme a los textos que conocemos hoy en día cuando en medio de la disposición de las armas dieron la primera atención à la Religion : estando ya el Enemigo cerca, desde una próxima Ermita, que llaman de Guadalupe, trasladaron à toda priesa à dentro del Lugar la Imagen de nuestra Señora, y en presencia de gran concurso delante del Altar hizo la Ciudad voto, de que si saliessen con victoria, guardarían siempre fiesta aquel dia, y lo consagrarían al Culto de Nuestra Señora ; y que la víspera se establecería ayuno ; y que apenas cesasse el embarazo por razón del enemigo, la volverían à su Ermita con solemne Procession : ni les salió en vano el implorar el patrocinio de los Santos : y quan hermanado con la devocion está el vencimiento, lo acreditó el haber vencido al Enemigo con grande estrago vispera de la Natividad de Nuestra Señora. Este juramento, como el pecado original, lo hacemos nuestro al nacer heredándolo de nuestros padres en vida y llevándolo a cabo aún a costa de mil impedimentos que parecieran buscar en nuestros rostros lágrimas de tristeza y desencajo en vez de facilitar su deambular por nuestras mejillas al tronar de la percusión en Nagusia Kalea, armas en Guadalupe, vítores en la calle San Pedro siempre con el recuerdo desde el alba hasta el ocaso de quienes nos dieron la vida y encadenaron eternamente a ser Alarde y ya no están aquí. Y digo ser Alarde porque así es. Serán 375 años consecutivos de conmemoración ininterrumpida pero, en realidad os digo, son millones los alardes celebrados. Tantos como cumplimientos del Voto individuales haya habido. Sentirlo, serlo. Nosotros somos Alarde de idéntica forma y manera que el Alarde somos nosotros. Es nuestro sentimiento. El Alarde siempre será lo que el pueblo quiera que sea. Es nuestra obligación pero también nuestro derecho. Nuestra casa. Nuestra alcoba. El fuego de nuestro hogar. Es nosotros, en definitiva. Ello explica que sea un puro sentimiento lo que invade nuestro corazón como la procesión invade las calles de la Ciudad y que el mismo haya permanecido de generación en generación cobrando vida anualmente, si bien ajustando en cada época con mayor o menor rigidez la forma de cumplir el Voto regulada originalmente por sendos decretos de la Corporación Municipal de 15 de agosto y 4 de septiembre de 1639:... el día siguiente que es el nacimiento de nuestra señora a ocho de Septiembre se haga la procesion por la mañana desde la yglessia Matriz de esta Ciudad a la dicha hermita de Guadalupe con todo el Clero y Veneficiarios de esta dicha Parroquial y conforme esta decretado a los quince dias del dicho mes de Agosto Vayan todos los Vecinos en procession los de hedad que puedan manejar Armas y los que no achas con Velas encendidas y los niños cantando loores de la santissima ymagen de nuestra señora de Guadalupe y todos assi hombres como Mugeres politicos y militares Vayan con mucha devocion y que el señor Cappitan y primer alcalde don Juan de Justiz Vaya con su jinete capitaniando a su jente de armas y assi bien su alferez y sarjento con sus insignias y

3 lleven la jente en horden militar solo que no se lleve ni mueba La Vandera de la Ciudad pues no hay necesidad y que en lo alto de Guadalupe que es la Montaña de Gasquivel el dicho Sr. Cappitan Don Juan de Justiz aga alto con su jente poniendola en ala conforme de media luna alrrededor de la hermita para rrecivir la procesion y que al enquentro de ella hagan sacar los Mayordomos de la dicha Ermita que son el Cappitan Antonio de Anciondo y el Cappitan Diego de Butron La ymagen de nuestra señora y que al tiempo que la sacratisima ymagen rreciba a la dicha procession el dicho señor Cappitan don Juan de Justiz haga hacer la salva a su jente y La noche de aquel día, que fue el sesenta y cinco del sitio, la pasaron pendientes del resultado de las amenazas del príncipe de Condé, que no tardaron en realizarse; porque tendiendo ya de antemano prevenidos algunos hornillos con que volar la parte que había quedado del baluarte de la Reina, solo esperaban los franceses el momento oportuno. Este llegó por fin al rayar el siguiente dia cuatro de Setiembre, produciendo el efecto requerido, cual era el de ensanchándose la brecha, fuera de fácil acceso hasta pasar la caballería. A la voladura sucedió repentino el huracan de balas que lanzó la artillería hábilmente colocada, no solamente para impedir que los sitiados saliesen á defender la brecha, sino para alejarlos á grande distancia. Poco después subieron con denuedo por las amontonadas ruinas varias compañías de los mas bravos franceses, las que al llegar à la cima se hallaron frente con los capitanes navarros Beaumont y Esain, á quienes tocaba la defensa de aquella parte con sus respectivos soldados. Lo que ocurrió en breves momentos no dá lugar á referirse; porque es suficiente con decir que bajaron las tropas enemigas rodando y desdeñadas sobre las piedras del baluarte arruinado, como impelidas por una descarga eléctrica, al estallar el coraje con que las recibieron los nuestros á cuchillada limpia y mosquetazo. Salia sin embargo cara la victoria, porque en tanto duró el asalto cesó el fuego de cañon; el cual, así que se vieron rechazados los franceses, principió de nuevo desde las baterías de la colina fronteriza, causando grandes estragos. De ellos fue origen muy principal lo embravecido de los ánimos en nuestra gente, que se opuso á retirarse de la brecha, empeñándose en permanecer de pié á cuerpo descubierto desafiando al enemigo, derechos como lanzas, fieros y terribles, despreciando tan inmenso peligro. Hubo ocasiones en que las descargas la barrian completamente, y en instante, tintos con su propia sangre y la de los compañeros, otro grupo de hombres aparecia enhiesto á presenciar aquel cuadro de horror que presentaban en declive los paredones y sillares del baluarte, llenos de soldados, la mayor parte franceses, unos sin cabeza, otros partidos por medio; aquellos sin brazos, los otros sin piernas, y Es el día 8 cuando así se materializa cobrando vida la herencia recibida pero ello no impide que de una u otra manera seamos Alarde todo el año como me atrevo a defender al amparo de una decena de trienios participando como miembro del batallón y de la experiencia adquirida en otros ámbitos adyacentes durante el frío y largo invierno que transita entre estíos. Es bien sabido que los sentimientos trascienden el alcance de la frontera que marcan las palabras por excelente que sea la prosa que guíe el deambular de nuestra atención y, siendo que es ello así, qué mejor manera de pretender alcanzar tal fin adelantando el extracto siguiente con la seguridad de que rememorar el detalle de los hechos acontecidos en aquel entonces según los encontramos narrados, nos ayudará a entender más y mejor el alcance y el por qué de lo que hacemos y, con ello, la relevancia y trascendencia coyuntural de este año de aniversario: muchos agitándose á impulsos del dolor y de las ánsias de la agonía llegaban á levantarse, y en el instante la metralla ó bala rasa, derecha ó de rebote, les daba la muerte. Jamás podemos olvidar lo que estamos conmemorando. La entrega, el sacrificio, el espíritu de lucha, el coraje, gallardía y empuje y fe de unos hombres, mujeres y niños a los que hemos de honrar y con ello lo haremos a la propia Ciudad y a nosotros mismos haciéndonos entonces verdaderos merecedores de ser Alarde. Son 375 septiembres y días 8 los que construyen nuestro orgullo y el de los nuestros tal y como seguirá siendo por los siglos de los siglos y con total independencia de la concreta forma que adopte nuestro compromiso para con la madre Guadalupe, de la realidad social que nos contemple, de si llamamos Puerta a lo que es un Arco o de la fisonomía de nuestras calles o montes. Cumplamos el voto y cumplámoslo bien. Hagámonos merecedores de nuestros ancestros y honremos su lucha y nos honraremos a nosotros mismos. Son, desde entonces y hasta hoy, 375 años y otros tantos votos cumplidos. Nada ni nadie pudo, puede o podrá impedirlo jamás porque, nunca lo olvidéis, Esto es el Alarde de Hondarribia. La rubia, la ondina, la novia del Mar. Javier Sáenz de Pipaón Del Rosal 1º de julio de 2013

4 RAMÓN CRESPO IRIZAR Nuestro compañero, Ramón Crespo Irizar, falleció el 14 de mayo en Madrid. Desde que conoció el Alarde fue fiel cumplidor a la cita anual como lo atestiguan sus veintinueve participaciones como parche. Acompañamos en el sentimiento a la familia y amigos. MARÍA TERESA SALAS CORTIJO La madre de uno de nuestros redobles señeros, Juanjo Arana Salas, falleció a mediados de junio. Fue cantinera de la caballería de Irún en el Alarde de1967. Acompañamos en el sentimiento a la familia y amigos. MIEMBROS DE PLENO DERECHO Los miembros de la Compañía que cumplen los requisitos para serlo el presente año encontrarán su nombre en la presente gaceta, lo que les permitirá asistir con voz y voto a la Asamblea. COMISION DE MANDOS Los integrantes de la Comisión de Mandos de la Compañía se reunieron el pasado día 25 de junio para ser informados por el Capitán de las novedades acontecidas desde la última reunión y preparar las próximas actividades. XXII ASAMBLEA La Comisión de Mandos de la Compañía Mixta convoca a los Miembros de Pleno Derecho a la reunión ordinaria de la Asamblea correspondiente a 2013 que se celebrará el próximo: Sábado 3 de agosto, a las 17:00 horas Restaurante Beko-Errota En el supuesto de producirse alguna variación se os avisará a través de la Web y la prensa habitual. ENSAYOS DE LA BANDA Se informa a los componentes de la Banda de Txibilitos y Tambores y a los aspirantes a integrarla que los ensayos se efectuarán saliendo del Centro Comercial Sokoa, donde deberán presentarse a sus mandos, Jorge Avilés y Ramón Baux, los siguientes días y horas: Viernes 23 de agosto, a las 19:00 horas Sábado 24 de agosto, a las 19:00 horas Viernes 30 de agosto, a las 19:00 horas Sábado 31 de agosto, a las 18:15 horas Es muy recomendable que los asistentes utilicen el polo verde de la Compañía y no olviden que en el último ensayo es imprescindible llevar boina roja. En el caso de existir alguna modificación se os informará a través de la Web y de la prensa habitual. PIFANOS Y TAMBORES Se recuerda a los interesados que las edades mínima recomendadas para desfilar en la Banda son:

5 - Txibilitos 12 años - Tambores 15 años Además, nuestro Reglamento de Régimen Interior establece los siguientes requisitos: - Asistir a los ensayos de la Compañía. - Tener conocimiento suficiente de las marchas del Alarde a juicio de los mandos de la Banda. - Ser admitido por los mandos de la Banda. - Estar al corriente de las aportaciones establecidas. CUBEROS Se informa a los que estéis interesados que deberéis presentaros a los mandos de la sección, José Manuel De Juan y Javier Sáenz de Pipaón, en los días señalados para los ensayos de la Banda. Se recuerda que la edad mínima recomendada por la Ordenanza del Alarde para desfilar como Cubero es de 6 años, y nuestro Reglamento de Régimen Interior establece: - Asistir a los ensayos de la Compañía. - Ser admitido por los mandos de la sección. - Estar al corriente de las aportaciones establecidas. Tomad nota que el día del último ensayo deberéis llevar polo, boina y cubo. MISA IN MEMORIAM Recordad que en el transcurso del último ensayo asistiremos en la Parroquia a la misa en recuerdo de nuestros fallecidos: Sábado 31 de agosto, a las 19:00 horas NO OLVIDEIS... que los miembros de la Compañía que no hayáis pagado vuestra aportación anual deberéis realizarlo lo antes posible, preferiblemente en la cuenta corriente que la Compañía Mixta tiene abierta en la Kutxa de Hondarribia: KUTXA Efectuar los ingresos individualizados, indicando el nombre y dos apellidos. Los importes se señalaban en la ficha del censo: Miembros de Pleno Derecho: 25 euros. Resto: 15 euros. No desestiméis la importancia de vuestras aportaciones porque son absolutamente necesarias para mantener las actividades de la Compañía y porque, sobre todo y fundamental, debemos pagar nuestra parte de los costes de celebración del Alarde. XVII CENA DE CANTINERA Se invita a todos los miembros y simpatizantes de la Compañía a la celebración de la XVII Cena de Cantinera que se efectuará, al término del último ensayo de la Banda, el Sábado 31 de agosto, a las 21:30 horas Restaurante Ardora Le entregaremos a la Cantinera que resulte elegida la medalla de la Virgen de Guadalupe, la banda y la barrica. Las entradas para la cena se venderán en el propio restaurante a partir del 15 de agosto. Para los que no cenen con nosotros pero quieran compartir la sobremesa, ya saben que serán bienvenidos a los bailables de rigor. PEGATINAS Durante los días anteriores al Alarde se entregará a los miembros de la compañía al corriente de pago de las aportaciones establecidas una pegatina identificativa a colocarse el día 8 en lugar que se os indicará. Les permitirá acceder al autobús para subir a Guadalupe el próximo 8 de septiembre, entre otras cosas. REQUISITOS PARA DESFILAR COMO PAISANO ARMADO (RESUMEN) Tener 18 años de edad el día del Alarde. Estar registrado ANTES DEL 31 DE JULIO anterior al Alarde del año que se trate en el Libro de Registro de Personal Armado de la Compañía, con los siguientes datos: Apellidos y nombre. Número del Dni. Tipo de arma que se va a utilizar el día del Alarde: Caza: Operativa. No operativa (inutilizada). Detonadora o de fogueo (Por ejemplo, Remington). Aire comprimido (Por ejemplo, perdigones). Réplica o imitación (Por ejemplo, en madera). Referencia del arma: Caza: el número de guía de pertenencia del arma. Detonadora o de fogueo: su referencia. Aire comprimido: su referencia. Réplica o imitación: no tienen referencia. Para el uso del arma en el Alarde el día 8 será necesario, además: Llevar el Dni. Haber adherido al arma la etiqueta entregada anualmente por la Junta de Mandos. Portar exclusivamente los cartuchos de fogueo facilitados por la Junta de Mandos. En el caso de armas de caza llevar la licencia de armas y la guía de pertenencia. En el caso de armas de aire comprimido (perdigones) llevar precintado el cañón con cinta roja. Para facilitarnos los datos solicitados escribirnos a Es altamente recomendable que nos proporcionéis vuestro y móvil para que nos podamos poner en contacto con vosotros ágilmente y que entréis en la Web con cierta frecuencia a efectos de estar informados. También, os rogamos que lo comentéis a las personas de vuestro entorno que les pueda afectar. Los que se inscribieron el año pasado y no se hayan modificado sus datos o los del arma que así nos lo indiquen. Gracias a todos por vuestra colaboración y comprensión pues todo ello redundará en la mejorara de la seguridad de nuestro Alarde. La Comisión de Mandos

6 APELLIDOS Y NOMBRE ALARDES EDAD INDICE ASAMBLEAS Arana Salas, Juan José ,12 14 Avilés Marañón, Jorge ,67 18 Baux Pérez, Ignacio ,44 9 Baux Pérez, Ramón ,54 8 Bescós Arroyo, Gonzalo ,84 6 Borrallo Ramognino, José María ,59 13 Cajigas García-Inés, José Manuel ,83 5 Cansado Comas, José Manuel ,98 8 Cardelús Carnicero, Borja ,00 6 Caro Montes, Borja ,48 0 Caro Santa Cruz, Alfonso ,70 0 Caro Santa Cruz, Gonzalo ,93 0 Caro Santa Cruz, Jaime ,94 0 Carrascal Mañas, Ignacio ,71 1 Carrascal Moraga, Víctor ,89 2 Carrascal Satrústegui, Álvaro ,55 4 Carrascal Satrústegui, Gonzalo ,78 2 Carrascal Satrústegui, Ignacio ,41 13 Carrascal Satrústegui, Pedro ,74 5 Catarineu De la Aldea, Juan ,48 4 Cobián Carrascal, Mauricio ,51 1 Collados Echenique, Francisco Javier ,13 6 Comas Turnes, Eduardo ,88 21 De Carvajal Escalada, Jaime ,14 0 De Céspedes Arechaga, Valentín ,30 0 De Corral Mericaechevarría, Javier ,64 0 De Corral Rosillo, Javier ,64 4 De Juan Pérez, José Manuel ,06 14 De la Barreda Manso, Juan Ramón ,78 3 De la Cerda Carnicero, José María ,83 5 De la Cerda Carnicero, Pedro ,82 6 De la Herrán Oyarzun, Daniel ,10 2 De la Torre Junguito, Pablo ,51 8 De Ocio Fernández, Daniel ,25 12 De Olazabal De Nicolau, Ignacio Javier ,92 0 De Olazabal Sans, Iñigo ,00 0 De Salas Cansado, Ramón ,36 0 De Salas Nestares, Ramón María ,52 4 Del Guayo Lecuona, José ,84 0 Del Guayo Moreno, Jaime ,00 0 Díaz Fernández-Gil, Ángel María ,38 18 Díaz Martín, Borja ,32 0 Fernández de Cañete y Marín de la Bárcena, Manuel ,48 9 Fernández de Casadevante Gil-Rodrigo, José Ángel ,00 6 Fernández-Arche Cano, Luis ,27 11 Fernández-Arche Iglesias-Sarriá, Jaime ,44 5 Fernández-Arche Iglesias-Sarriá, Luis ,22 3 Fontán Baselga, Borja ,27 3 Fontán Baselga, Luis ,78 2 Fontán Leunda, Luis María ,21 8 García de Oteyza Carrascal, Jaime ,07 0 García de Oteyza Van Den Brule, Jorge ,44 0 García-Alegre De la Torre, Álvaro ,15 5 García-Alegre De la Torre, Jacobo ,67 6 García-Alegre y Noguera, Francisco Javier ,65 13 García-Palencia Cebrián, Luis ,27 0 Gimena Romero-Girón, Antonio ,57 5 González Granda, Javier ,05 2 Goñi Aguilar, Jaime ,16 3 Goñi Del Cacho, Arturo ,00 5 Goñi Esparza, Fernando Francisco ,27 10 Goñi Esparza, Luis María ,43 3 Goñi Rodríguez de Almeida, Borja ,14 11 Heraso Navarro-Reverter, José Luis ,39 0 Huarte Muniesa, Jesús Angel ,21 9 Huarte Segura, Pedro ,90 5 Iges De Juan, Santiago ,73 1 Igoa Gimeno, Gonzalo ,67 1

7 APELLIDOS Y NOMBRE ALARDES EDAD INDICE ASAMBLEAS Iparraguirre García-Alegre, José Antonio ,94 11 Izquierdo Gallano, Antonio ,41 20 Izuzquiza Regalado, Francisco de Borja ,33 1 Klingenberg Calvo, Miguel ,36 0 Lacunza Juangarcía, Carlos ,43 0 Lago Costa, Juan Antonio ,96 3 Lago Gámez, Jorge ,06 0 Lago Gámez, Juan ,00 0 López-Chicheri Klingenberg, Tristán ,71 2 López-Chicheri Ruiz-Larrea, Tristán ,64 12 López-Montenegro Zulueta, Tristán ,69 0 Lucas Gómez, Zigor ,24 8 Maldonado Ramos, Ignacio ,30 0 Maldonado Ramos, Jesús ,38 11 Maldonado Sánchez de Neyra, José Ignacio ,00 0 Manzano-Monís López-Chicheri, Juan Carlos ,33 2 Martín-Lunas Sourdeau, Alejandro ,42 14 Melgarejo Armada, Luis ,79 3 Ortiz de Solórzano Cubillo, Rafael ,00 14 Ortiz de Solórzano Del Rey, Javier ,43 5 Ortiz de Solórzano Del Rey, Rafael ,33 7 Otermin Almandoz, Rafael José ,74 16 Palacio Bengoa, Iñigo ,71 0 Palacio Domínguez, Javier ,28 13 Palanca Ussia, Guillermo ,09 8 Redondo Barroso, Gerardo Manuel ,00 1 Redondo Pérez, Gerardo ,51 0 Romero-Girón Deleito, Carlos ,53 3 Romero-Girón Dorado, Carlos ,00 4 Romero-Girón Dorado, Javier ,89 5 Rubio De Urquia, Francisco Javier ,93 2 Rubio De Urquia, José Miguel ,00 12 Rubio De Urquia, Pedro María ,43 17 Rubio De Urquia, Rafael ,15 0 Ruiz de Alda Rodríguez, Fernando José ,73 0 Ruiz-Benítez de Lugo Marín, Gonzalo ,57 7 Sáenz de Pipaón Del Rosal, Francisco Javier ,42 13 Sáenz de Pipaón Fauró, Álvaro ,19 5 Sáenz de Pipaón Mengs, Ángel ,93 21 Sáenz de Pipaón Mengs, Iñigo ,14 0 Sagastizabal Cardelús, Alfonso María ,00 6 Sagastizabal Comyn, Francisco Javier ,55 1 Sagastizabal Comyn, Pedro ,07 7 Sainz de los Terreros Goñi, Santiago ,10 10 Sainz de Vicuña Cabeza, Ignacio ,29 0 Sainz de Vicuña Cabeza, Pedro ,64 0 Sainz de Vicuña Cabeza, Santiago ,42 0 Sainz de Vicuña Gortázar, Joaquín ,43 3 Sainz de Vicuña Melgarejo, Ignacio ,31 0 Sainz de Vicuña Melgarejo, Joaquín ,33 16 Sainz de Vicuña Melgarejo, Manuel ,94 20 Sainz de Vicuña Sánchez de Ocaña, Andrés ,00 5 Sainz de Vicuña Sánchez de Ocaña, Manuel José ,29 5 San Román López, Alberto ,90 17 Sánchez del Campo De Tuero, Alfonso ,67 17 Sánchez del Corral Guijarro, Pablo ,00 1 Sánchez del Corral Usaola, Francisco ,08 5 Sarobe González, Martín ,50 10 Sarobe González, Pablo ,35 9 Segura Alcorta, Javier ,00 2 Segura Casado, Alfonso ,76 0 Segura Casado, Luis Blas ,73 2 Serra López-Chicheri, Francisco Javier ,46 1 Troncoso Carranza, Enrique ,92 4 Troncoso Echegoyen, Antonio ,42 10 Troncoso Echegoyen, Enrique ,22 7 Zulaica Quintela, Iñigo ,56 1 La relación recoge los nombres de los miembros de la Compañía Mixta que cumpliendo a la fecha del cierre del Censo las condiciones establecidas en el Reglamento de Régimen Interior para los Miembros de Pleno Derecho, han adquirido plenamente tal condición al estar al corriente de pago de las aportaciones establecidas. Los Mandos de la Compañía, señalados en gris, no podrán votar en la elección de Cantinera.

8 Bizarría Guipuzcoana y SITIO DE FUENTERRABIA En 1872 se edita con ese título en la Imprenta de Juan Osés, Plaza de la Constitución, 7, de San Sebastián, unas Apuntaciones históricas de Antonio Bernal de O Reilly sobre los sitios padecidos por la Ciudad. CAPITULO XV LOS ASALTOS Con harto sentimiento dejaron las tropas el alto Jaizquibel, y se retiraron á Oyárzun y otros lugares en el mejor órden posible; habiendo previamente escrito varias cartas á los de Fuenterrabía informándoles de la situacion de las cosas, no fuera que acalorando por equivocacion una esperanza mal fundada se empeñasen en una desesperada resistencia; y en tal concepto se les decia: que en resolver, ó rehusar la rendicion, solo atendiesen á sus fuerzas, y no contasen sino las que estaban dentro de los muros, á lo menos ínterin sereno el tiempo no fuese juntando el ejército que disipó lluvioso. Estas mismas se entregaron à dos irlandeses para que como pudieran penetraran en la plaza; pero la buena suerte que velaba por el honor de los de Fuenterrabía, lo mismo que Dios la permitió acorriese en su auxilio con las grandes lluvias cuando ya hasta el agua les faltaba, impidió igualmente que llegaran á sus manos tan funestas cartas. Al saber los franceses la desercion del tres de Septiembre, no obstante el estado desastroso, y por demas precario, en que les dejó la tormenta que todas sus obras arruinó, celebraron con bulla y algazara la noticia; y el de Condé la aprovechó hábilmente, enviando de nuevo un tambor á la plaza con el último aviso, è intimacion de su indefectible ruina, si dilataban un punto la entrega; y asegurándoles que de las tropas españolas no esperasen ya su salvacion. Reunidos en Consejo de guerra se oyeron las razones, y las que se juzgaron sin razón expuestas por algunos inclinados á rendirse, en el concepto de que ya había llegado á los últimos apuros; que los muros estaban por tierra; que el enemigo superado el foso, era señor de las brechas; que los defensores habían venido á parar en muy pocos; y que aun aquellos, que habían quedado, no estaban en buena disposicion, porque se debian considerar desarmados, supuesta la falta de plomo. El teson y heroísmo de que tan altamente dotado se hallaba el noble pecho de Butron, dejó sin voz á los que así abogaban diciéndoles con ceño, que él sabia muy bien, si Fuenterrabía estaba, ó no para muchos dias bien provista de guarnicion, de víveres y de armas. Que la falta de plomo no era tanta, como se ponderaba; y que fuese la que fuese, él la sustituiría plata, por lo que faltase de plomo. (1) Esta moneda en aquel tiempo venia à pesar, segun el peso romano, mil y quinientas libras. Que tenía él en casa, de plata acuñada diez y ocho mil pesos en su especie (1) que todo este tesoro lo haria comun, para que se fundiese en balas. Que, como haya valor, no faltaban empleos para él; pero que ni faltarian los instrumentos. Que perecerían los enemigos á manos del mismo interés cuyo pillaje les engolosinaria, y se acabarían de desengañar, de que bien se podían agotar los tesoros de Fuenterrabía; pero no el valor. Y finalmente, dejándose llevar del calor del razonamiento, con semblante amenazador, y alterada la voz, dijo: Al primero, que averigüe, que me anda soltando especie alguna, que suene á entregarnos, yo propio lo he de coser á puñaladas. Tan esforzada arenga produjo el natural efecto: los que estaban perplejos se resolvieron por la defensa, denodados; los otros protestaron contra toda idea que pusiese en duda su abnegación hasta perder la vida; y resumiendo todo lo dicho el Gobernador Eguia, á quien siempre cuadraban los designios del valor, le contestó en estos términos al de Condé, con la misma valentía: Que bien podía pegar fuego á las minas; que intentasen el asalto; que ellos no necesitaban socorros forasteros, y que Fuenterrabia sin ayuda de vecinos tenia para su defensa en si sola lo bastante. El deseo afanoso de ganar la plaza, le inspiró tambien al de Condé dar un paso poco delicado para doblegar la fidelidad de tan gran ciudadano como Butron, dirigiéndose á recordarle la honra mas cara que existe en los sentimientos de un padre. El Príncipe, sin duda alguna, había olvidado que se hallaba en España, donde la raza de los Alonsos Perez de Guzman el Bueno no había acabado. Y así, con el mismo Tambor le envió particularmente un recado diciéndole. Que mirase si quiera por su casa, y que recapacitase con madurez entre sí el trabajo que le podía suceder, teniendo una hija soltera en estado de casarse, única esperanza de su casa, que irremediablemente, en cogiéndose por fuerza la ciudad, seria pillage de los vencedores, y expuesta tambien á los ultrajes que aconseja la licenciosidad de las armas. Son riéndose Butron con cierto amargo desprecio, mandó al de Condé la siguiente respuesta: Que estrañaba tanta confianza en cavilar ya el paradero del pillaje, sin haber vencido; que à quien no movían los perjuicios del bien común, era ocioso pensar, que pudiesen vencer los particulares, y domésticos, qué si así se aterraba á un hombre valiente, que tenia brazo, y su espada en la cinta para defender de los enemigos el pillaje, y hacer espalda à la honra de su casa, (2) Llámase así à aquellas minas de menos labor que no serpentean como las otras, sino que en derechura penetran en el muro, por medio de la cavidad en que se mete la pólvora.

9 cuando todo lo demás fuese por tierra?... A imitación de Butron pusieron otros muchos à porfía cuanta plata tenían para que se fundiese en balas; pero los altos designios de que todo lo permite y dispone en este mundo y en el otro, dejaron á la suerte, que nunca pudo prescindir de ser algo envidiosa, hiciera inútil un rasgo tan sublime para honra de la patria, apresurando la victoria. La noche de aquel día, que fue el sesenta y cinco del sitio, la pasaron pendientes del resultado de las amenazas del príncipe de Condé, que no tardaron en realizarse; porque tendiendo ya de antemano prevenidos algunos hornillos (2) con que volar la parte que había quedado del baluarte de la Reina, solo esperaban los franceses el momento oportuno. Este llegó por fin al rayar el siguiente dia cuatro de Setiembre, produciendo el efecto requerido, cual era el de ensanchándose la brecha, fuera de fácil acceso hasta pasar la caballería. A la voladura sucedió repentino el huracan de balas que lanzó la artillería hábilmente colocada, no solamente para impedir que los sitiados saliesen á defender la brecha, sino para alejarlos á grande distancia. Poco después subieron con denuedo por las amontonadas ruinas varias compañías de los mas bravos franceses, las que al llegar à la cima se hallaron frente con los capitanes navarros Beaumont y Esain, á quienes tocaba la defensa de aquella parte con sus respectivos soldados. Lo que ocurrió en breves momentos no dá lugar á referirse; porque es suficiente con decir que bajaron las tropas enemigas rodando y desdeñadas sobre las piedras del baluarte arruinado, como impelidas por una descarga eléctrica, al estallar el coraje con que las recibieron los nuestros á cuchillada limpia y mosquetazo. Salia sin embargo cara la victoria, porque en tanto duró el asalto cesó el fuego de cañon; el cual, así que se vieron rechazados los franceses, principió de nuevo desde las baterías de la colina fronteriza, causando grandes estragos. De ellos fue

10 origen muy principal lo embravecido de los ánimos en nuestra gente, que se opuso á retirarse de la brecha, empeñándose en permanecer de pié á cuerpo descubierto desafiando al enemigo, derechos como lanzas, fieros y terribles, despreciando tan inmenso peligro. Hubo ocasiones en que las descargas la barrian completamente, y en instante, tintos con su propia sangre y la de los compañeros, otro grupo de hombres aparecia enhiesto á presenciar aquel cuadro de horror que presentaban en declive los paredones y sillares del baluarte, llenos de soldados, la mayor parte franceses, unos sin cabeza, otros partidos por medio; aquellos sin brazos, los otros sin piernas, y muchos agitándose á impulsos del dolor y de las ánsias de la agonía llegaban á levantarse, y en el instante la metralla ó bala rasa, derecha ó de rebote, les daba la muerte. Con dobles fuerzas volvieron al asalto los franceses, capitaneados por un guerrero vistoso en armas y ademan apuesto, que se supo era el hijo del presidente de la ciudad de Burdeos, en sustitución del duque de La Valette, à quien á pesar de sus ruegos y desesperados esfuerzos prohibió el de Condé, seguro de que moriría, que tomase parte en esta accion. No le engañaba tan fatal presentimiento, porque al montar valerosamente la columna de asalto, salió al encuentro de tan gallardo capitan, que marchaba el primero, D. Domingo Osorio, quien le recibió con tal bote de lanza dirigido por debajo de la visera, que le derribó rodando al foso donde quedó muerto. Desecha rápidamente la vanguardia, la retaguardia se ocultó aterrada entre los escombros. Prontamente reforzada dieron el tercer asalto, cuya embestida fue feroz; porque llegaron á mezclarse, y solamente jugaba la pistola à boca de cañon, la espada y la daga, haciendo saltar las hojas del bruñido acero al golpe sobre el escudo, el casco y la coraza, semejando con los rayos del sol á las chispas de una fragua. Rechazados nuevamente volvieron por cuarta vez al asalto; pero usando de la estratagema de traer teas encendidas en la mano para que con el humo les ocultase, y arrojándolas sobre los nuestros les cegara. Un caballero vestido de negro conducia la gente, y á cuya presencia se detuvieron los que volvían huyendo. Este combate excedió á los tres anteriores en número de fuerzas, duracion y portentosos hechos. Las tropas de refresco, con valor insigne, subieron ordenadas pisando los montones de cadáveres y de armas que cubrían las piedras en declive formando un camino alfombrado hasta la brecha, en la cual penetraron sin disparar un tiro; en ella les recibieron los nuestros con una descarga cerrada à quema ropa, y soltando los arcabuces, echaron mano á las picas y arremetieron con ellos. Los franceses apiñados, no daban un paso que no fuera adelante, empujados por los del regimiento que venía detrás en forma de cuña: los soldados y capitanes españoles, con el furor mas loco y sus fuerzas hercúleas, hincaba las picas y metían las espadas hasta la guarnición en la carne humana, retirándolas violentamente entre caños de sangre, para abrir instantáneos nueva herida que á borbotones la arrojase. El heróico teson de los franceses consistía en la defensa y ataque sin separarse, y á toda costa marchar adelante; sus armas ofensivas se agitaban como los mazos del batan, y simultáneamente, describiendo semicírculos parar los golpes, y herir al enemigo á su alcance, pero sin ir mas allá. Corriendo por la ciudad la vocería exaltada con el estrépito de las armas, acudieron al sitio de la refriega algunos soldados de todas las guardias. El gobernador Eguia y Butron, con la gente mas sobresaliente, y así lo digo porque lo hallo escrito, pues creo que nadie podía sobresalir por cima de los que tan heroicamente luchaban, enviando delante á Miguel de Ubilla con una selección de paisanos esforzados cercada por chalupas enemigas, llegaron para tomar parte en la refriega. A poco, se presentaron dos capitanes irlandeses con un pelotón de soldados escogidos en sus cuarteles, y en suma, de todas partes fueron allí à cual mas animosos, para que reflejara tambien en sus arneses un destello del sol brillante de la gloria. En mayor proporción los franceses se multiplicaban: y á la vez que cien combates parciales, se vió según crecía la pelea, luchar à brazo partido rotas las armas.

11 Hasta la edad infantil, sintiéndose impulsada por su buena raza, y el cariño a su pueblo, primer sentimiento con que se revela el patriotismo, coronó todo el lienzo que corria desde el baluarte de la Reina al de Leyva, armada de escopetas y mosquetes que cogió caidos alrededor de la refriega; en tanto otros rapazuelos rebañaban la pólvora y buscaba las balas, que llevaban á sus camaradas à toda prisa. Tan intrépidos muchachos, como por su estatura no alcanzaban à dominar bien la muralla y ver las trincheras con cuanto en derredor pasaba, queriendo sacar á cual mas la cabeza, trajeron piedras sobre que empinarse, y desde allí hicieron un fuego tan terrible, que causaron muchas bajas al enemigo. El acto, inconsiderado por la edad, pero digno de citarse para demostrar hasta qué punto se hallaban excitados aquellos niños, lo pinta el de dos de ellos que llegando cuando no quedaba ni una sola piedra, arrastraron el cadáver de un paisano hasta el cordon de la muralla, y sobre él se subieron, para lanzar la muerte que con sus escopetas despedían, habiéndola servido de pedestal un muerto. Cuando casualmente Butron notó tanta osadía, les reconvino con blandura; mandó llevasen à enterrar el cadáver, y que les buscasen en qué subirse, aun cuando les trajeran de su propia casa un par de sillas. Si las numerosas pérdidas que sufrieron los franceses debieron serles muy sensibles, las de los españoles por el corto número de combatientes y la calidad de los que murieron, fueron sumamente dolorosas. El capitan Esain defendiendo la brecha desde que comenzó el primer asalto, había recibido ya tres balazos de mosquete, y no consentia en retirarse de su puesto, desoyendo el mandato de los jefes y las sùplicas de su amigos; cuando en uno de los momentos en que con el borde del escudo se limpiaba la sangre que le cubría el rostro cayendo abundante de la ancha herida que le ceñia la frente, y volver á embestir hasta perecer en la refriega, llegó otra bala, y atravesándole el escudo y la cota le dejó muerto; y otras cien balas pegando al costado cubrieron su cuerpo de tierra, quedando fuera la cabeza. Así hallaron despues á tan bizarro capitan, cuya gloriosa muerte durante muchos años consta que fue sentida, y con gran respeto y pompa militar condujeron los de Fuenterrabía á la última morada á aquel hombre de cuerpo pequeño, pero de ánimo tan gigante, que superaba con su salto de leon en la pelea sobre los mas atléticos. Digno es mencionar, acto contínuo, la heróica muerte de su alférez D. Domingo Valardi, quien acongojado porque Esain le dijo que le encontraba algo tibio, mirón con tristeza á su capitan, y cerrando en el instante contra los franceses, les hizo retroceder él solo derribando un hombre de cada cuchillada, hasta que ciego de furor persiguiéndoles en la huida, le mataron de balazos, quedando su cadáver confundido entre los del enemigo, tan inmediato ya á las trincheras, que hasta por la noche no fue posible ir á buscarle. Tambien gloriosamente, con otros muchos, murieron aquel dia los capitanes esfrozados D. Francisco Heredia y D. Gerónimo Xibaxa. (continuará) JUNTA DE MANDOS DEL ALARDE Los miembros de la Junta de Mandos del Alarde se reunieron el viernes 7 de junio. El Burgomaestre informó de las últimas noticias relativas al Alarde. Entre otros asuntos, se establecieron las actuaciones a realizar las próximas semanas, se revisaron algunos vídeos del pasado día 8 para corregir defectos y se aprobó la nueva aportación de las compañías a la organización del Alarde. Se insistió en la importancia de trabajar en el aumento del número de paisanos armados en las compañías.

12 CAPITULO XII ROMEO Y LA PETRA Finales de junio, dispuesto a cumplir con uno de los ritos preliminares antes de comenzar las vacaciones, llamé a Alvarete para felicitarle por sus notas y preguntarle que quería que le regalara su padrino. La respuesta fue tan rápida como contundente: -Unabicifixie, padrino. - Unabicifixi? Qué es eso un brote de filoxera? Un accesorio de la black and decker? Excepto la palabra padrino, la respuesta de mi ahijado me pareció un juego de palabras ininteligible. O algo dicho en swahili! No sabía si me hablaba de un ritual de yoga propio del Nepal, un video juego, o sencillamente la naftalina de la Gran Peña me había dejado más atontado de lo habitual. -Una bici fixie.es una bici de piñón fijo. Te mando un whassps con el nombre y donde puedes comprarla. Muchas gracias tío, eres el mejor! Recibí el críptico mensaje y una dirección de Malasaña, barrio para mí tan desconocido como para Felipe II el desodorante Williams. No en vano, tres veces se casó, otras tantas se bañó. Una vez en la tienda, me explicaron que la bici no tenía frenos, que al mover los pedales hacia atrás se paraba y que era lo último para pasear. Personalmente, una bici sin frenos me parece algo más peligroso que comer jamón york en una mezquita, pero en fin, los tiempos cambian La dependienta, muy mona, por cierto, al ver las caras de circunstancias que iba poniendo, preguntó suavemente -Pero, es para usted? -No, no, para mi sobrino. Yo no estoy para estos trotes. Dejé pagada la bici, por cierto, un dineral! ( y eso que no tiene frenos!) para que Álvaro se pasara a elegir los colores de cuadro, sillín, ruedas lo que ahora se llama customizar, según palabras de la niña de la tienda. Bici fixie. Como ha cambiado todo De joven subíamos mil y una veces a Jaizkibel en bici (nada que ver con la bicifixie de marras) aunque para mí la vida cambió cuando tuve mi primera Mosquito. La reina de los ciclomotores! Era de un color beige, como el de un uniforme de la segunda guerra mundial en el desierto (vamos, de color caca tras cenar en un chino), con su depósito en el cuadro delantero y el motor y el rodillo que hacia girar la rueda trasera. El cuadro era de chica, esto es sin barra arriba y recuerdo que repostaba siempre en la gasolinera que estaba donde el Hotel Concha, y más tarde en la que abrieron en San Juan de Dios. Ambas gasolineras, hoy están R.I.P, como dicen en Pellejos, criando malvas. En aquella época estaban también las velosolex (francesas) y las mobilettes, pero como la Mosquito, ninguna. Cuando comencé a salir con Luz instalé un sillín en la parrilla trasera, pero mi difunta, que tenía sus cosas y un carácter que dejaría a Otto von Bismarck a nivel del osito ese que anuncia suavizante, dijo que ni hablar, que ella no se montaba en eso, así que la mosquito quedó relegada a mis momentos de soltería, mientras que Luz iba en el Dauphine que me turnaba con mi hermano Beltrán. Llegué a casa nostálgico, y me dirigí a la biblioteca buscando los viejos albúmenes donde recordaba haber visto alguna foto de la mosquito. Efectivamente, allí estaban! Varias fotos en blanco y negro donde un jovencísimo (y delgadísimo) Jorge Juan aparecía con su flamante moto en el alto de Jaizkibel, frente al puerto refugio, de excursión en Santiagotxo Que recuerdos! Vino a mi memoria los bocadillos de queso que vendían en la Hermandad y que a veces comprábamos para las excursiones. De repente me di cuenta que la tapa del álbum estaba como abultada. Parecía que había algo entre las pastas Curioso! Quizás alguna foto se quedó dentro del forro. Fui a mi cuarto a por las gafas, y de una de las mesas del salón cogí una daga que compré en Estambul y que hacía las veces de abrecartas. Tras un breve forcejeo conseguí separar el papel que hacía a modo de forro y ante mi sorpresa, en lugar de fotos, cayó un sobre. Atiza! Una carta. Qué haría allí una carta, guardada desde hace más de cincuenta años? Estaba claro que no había ido a parar allí por casualidad. Alguien la había escondido a conciencia. La carta estaba en el suelo. Al recogerla, vi el matasellos: Septiembre de Atiza! Un nuevo sobresalto en mi vida, justo antes de comenzar las vacaciones Misterios sin resolver. Cuarto Milenio. El triángulo de las Bermudas en versión postal Qué hacía allí una carta suya? Quién la había escondido? Deseché la idea de que fuera cosa de Isabel Gemio, por eso de tengo una carta para ti Definitivamente, algo olía a queso ( o era a podrido?) en Dinamarca. La destinataria de la carta no era otra que Petra Expósito, conocida por la afición, como la Petra. Para más INRI, la cara estaba abierta. Gran dilema moral! Leerla o no leerla? Dársela a su destinataria o devolverla a

13 su escondite durante todos estos años? Ser o no ser? A este cúmulo de preguntas vino una que siempre me atenaza: Cómo introducen las minas en los lapiceros? Como todas las dudas morales, fue solventada por un subterfugio. La Petra podría entrar en cualquier momento, no había tiempo que perder!. Además quizás obraba mi buena obra del día, si lo que ponía en la carta era algo interesante para ella. El contenido de la carta, por escueto, no era menos sorprendente: Amada Petra No paro de pensar en tus ojos, en tu sonrisa, en tus muslos torneados, en el beso que te robé ese día cerca del caserío de Tximista Mi última imagen fue el ocho, desfilando, te miré y sonreíste, casi pierdo el paso! Te adora, Tu Romeo Joder! Joder! Estaba claro que no debía haber leído eso! Pero también quedaba claro que la Petra tuvo, tenía? tiene? un amor en Fuenterrabía, con beso robado inclusive! Nunca dejará de sorprenderme esta mujer. Jamás le conocí varón, pero claro, ya se sabe. Y bueno, lo de los muslos torneados era claro que se trataba de una licencia poética. La Petra siempre había sido magra en carnes, y como creo haber dicho alguna vez, sus piernas eran como unas garrillas, semejantes a las de cualquier momia precolombina. El problema era como devolver a su legítima propietaria la carta, sin que esta descargara su ira sobre mí. No están las cosas como para cabrear a mi némesis particular. Sin duda Mamá, o tía Chatina (que era cotilla a rabiar) vio la carta al llegar el correo, la leyó y decidió que nunca llegara a su destino. En aquel entonces, cual escape de gas, apareció la Petra. - Qué tal señorito? Viendo viejas fotos? -Si hija, sí. Aquí una que salgo con la Mosquito. No reconozco el sitio- tragué saliva mientras sentía que se me aceleraba el corazón, pero la flema de los Pinchoancho me ayudó a decir con aparente apatía- aquí pone en el reverso: Cerca de Tximista, ni idea de donde es. - Tximista? Era el caserío detrás de villa Elisa, en el paraje llamado Soroeta. Ahora ha cambiado mucho, todo construido. Y de villa Elisa, mejor no hablar. Eso sí fue un crimen y no la matanza de Texas! Estaba claro que allí hubo tomate, eso, o la Petra además era cartógrafa, cosa que caía en el campo de lo improbable, pero no de lo imposible Tenía que encontrar el modo de devolver disimuladamente la carta a su legítima destinataria, y al tiempo me comía la curiosidad de saber quién era ese apasionado (y cursi) Romeo. Saldría con escopeta? Saludaría a la Petra con naturalidad o sonreiría bajo su txapela? Qué sucedió tras ese alarde del amor? Ardiendo en preguntas escondí la carta en el bolsillo y saqué el teléfono. Marqué a Alvarete y poniendo cara de indiferencia, dije: (Continuará) -Álvaro. Si ya te he comprado la Mosquito, digo la bici fixie Por Jorge Juan de Hermosilla y Serrano-Lagasca, marqués de Pinchoancho

14 El Ejecutivo trabaja «con discreción» por la igualdad en los alardes. El lehendakari asegura que su gabinete «ha dado los primeros pasos para hacer algo distinto» en Irun y Hondarribia El lehendakari Iñigo Urkullu aseguró ayer que el Gobierno Vasco trabaja «con absoluta discreción» para garantizar «la libertad y el respeto» y «avanzar en el camino en favor de la igualdad» en la celebración de los alardes de Irun y Hondarribia. Asimismo, anunció que su gabinete «ha dado los primeros pasos para hacer algo distinto» ante «el problema» que viven estas dos localidades, que provoca que cada 30 de junio se celebren dos alardes de armas en Irun -uno mayoritario con la mujer representada como cantinera y otro en el que se permite que desfile como soldado-, y que cada 8 de septiembre en Hondarribia desfile la compañía Jaizkibel en forma de manifestación para reivindicar su presencia en el alarde. Durante el Pleno de control celebrado ayer en la Cámara vasca, Urkullu respondió así a una interpelación de Lur Etxeberria, parlamentaria del grupo EH Bildu. La también portavoz suplente de la coalición preguntó al lehendakari «qué pensaba hacer el Gobierno para que las mujeres puedan participar en los alardes de Irun y Hondarribia en condiciones de igualdad y en un ambiente festivo, superando el conflicto actual». En su respuesta, Urkullu leyó una declaración de Emakunde «y por tanto desde el Gobierno Vasco», en la que se refleja una «posición nítida» por la que el Ejecutivo vasco «se ha posicionado claramente a favor de la participación en igualdad de las mujeres en los diferentes alardes de ambos municipios» y «siempre ha defendido que los alardes tienen que garantizar el derecho de las mujeres a participar en ellos de forma igualitaria». El lehendakari señaló que la de los alardes es una «cuestión que suscita preocupación en el seno de todas las instituciones públicas» pero recordó que «las soluciones no se imponen a la fuerza». Por este motivo, Urkullu anunció que el Gobierno Vasco «ha tomado la iniciativa en una línea de trabajo discreta y en contacto directo con los agentes locales directamente implicados». Según concretó, han comenzado inicialmente en una de las dos localidades, sin desvelar en cuál de las dos. El objetivo es a corto plazo «buscar acuerdos para que este año la celebración del alarde se desarrolle en un clima de convivencia y respeto». De cara a los «años venideros», el trabajo se centrará en «buscar cauces de diálogo, mejora e integración de la convivencia para las siguientes ediciones del alarde». Juanma Velasco 22/06/ :06 Alarde y derechos fundamentales DERECHOS Humanos, derechos fundamentales, son conceptos que utilizamos constantemente y creemos poder identificar sin sombra de duda de una manera natural, intuitiva. Y erramos demasiadas veces. En este contexto me sigue sorprendiendo la necesidad que muestran algunos de vincular Alarde y Derechos Humanos para denostar la posición de los defensores del Alarde tradicional. Una historia que viene de lejos. Hace ya dieciséis años que acudí, con manifiesta incredulidad por mi parte y acompañando a miembros de Irungo Betiko Alardearen Aldekoak, a la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Vasco, una puerta a la que previamente habían llamado las defensoras de la incorporación de la mujer-soldado a los alardes con una intención, a mi entender, más que evidente: politizar el debate entonces incipiente y colocarlo extramuros Irun y Hondarribia. Lo consiguieron. Y sigue siendo su principal recurso de cara a recabar apoyos ya que, paradójicamente, no los concitan en su pueblo. Hemos conocido también en estos años una variada serie de recursos y reclamaciones ante los Tribunales, fueran penales, civiles o contencioso-administrativos. Hubo, sin embargo, un procedimiento singular incoado a instancia de seis mujeres de Irun contra todos y cada uno de los entonces miembros de la Junta de Mandos, Estado Mayor y Junta del Alarde de San Marcial, una treintena de particulares igualmente irundarras y cuyo delito fue habernos responsabilizado de la organización del Alarde Tradicional, por otra parte delito honroso donde los haya. Y con la misma sensación de incredulidad que antes refería enfrentamos ante el Juzgado de 1ª Instancia nº 3 de Irun la demanda 232/98 de Juicio Incidental de Protección de los Derechos Fundamentales. Se sobreentendía, de nuevo, que los derechos fundamentales a proteger y concernidos eran los suyos. Y es aquí donde cabe recordar que en ese 1998 las demandantes, y quienes tuvieran a bien acompañarles, hombres o mujeres, tenían a su disposición un Alarde organizado por el Ayuntamiento de Irun en el que poder desfilar y celebrar lo que consideraran. El mismo al que dieron la espalda ese año y los posteriores y el mismo que exigieron se pusiera de nuevo en marcha cuando aquel invento autodenominado Compañía Oiasso, de escaso éxito y participación, ya no dio más de sí. Aquel Alarde municipal que ellas mismas abortaron hasta dar con la fórmula del que es el llamado ahora Alarde público y que no es otra cosa que un desfile bajo autorización policial y de presupuesto tan seguro como desconocido. Hay un tercer episodio que apenas hoy nadie recuerda y que resultó, al menos para mí, de entre los más descorazonadores: hace ya unos años y en uno de los libros de texto utilizados en la Escuela Pública Vasca, la ilustración del capítulo correspondiente a los valores cívicos y la defensa de los Derechos Humanos era una fotografía a todo color de una compañía con mujeres escopeteras. Nunca supe quién tomo en aquella Consejería de Educación la decisión de publicar dicha imagen pero en los libros del siguiente curso la misma desapareció. El terreno del arte y la creación es otra cosa, aquí impera la libertad del creador, en el documental Alardearen seme-alabak, presentado en el XI Festival de Cine y Derechos Humanos de San Sebastián y emitido hace unos días en Irun, la de Jone Carres y Eneko Olasagasti, suya es. Diré, invocando la mía, que poco aportan cuando subrayan una mirada obviando la de todas y todos los demás siendo ésta además mayoritaria. Habrá quien diga que me dejo llevar por la intuición, por los prejuicios, y no: es la experiencia acumulada de años la que habla. Y me dice que estamos ante una nueva oportunidad perdida. Porque si la óptica es de cada cual, la obra de arte de quien la firma y las opiniones propias, los Derechos Humanos o son de todos y para todos o no son, que lo fundamental o es de todos o no es de nadie, que o se llama a cada cosa por su nombre o todo será caminar en círculo. Y esa película, nunca mejor dicho, no es la nuestra. Que el Alarde de San Marcial, también el de Hondarribia, llevan siglos avanzando. Y lo que les queda. Elena Etxegoyen Gaztelumendi 29/06/ :50

15 (...) pasé con toda mi familia y apíe a la Basílica de Nra Sª. de Monserrate, propia de esta Casa de mí marido, e ymmediatamente a la de Nra Sª. de Guadalupe a Dar Gracias a su Divina Magestad por el Beneficio Rezivido de mis amados ermanos y apedir a maría santísima por los aumentos espirituales y temporales de mis ermanos, no dudo Conseguire esta Gracia de María Santisíma de Guadalupe, pues [soy] su Devota y el ultimo año de 47 fuí su maíordomesa por [...]e tocado ami esposo por Razón del empleo.. de alcalde de la [c]iudad que era en dicho año, y la funcíon que en Guadalupe Celebra el día 8 de Septíembre ser una de las maiores de la Ciudad pues acuden enprosesíon a la Basilica el cavildo eclesiastico y secular acompañados de duzíentos Vezinos que ban Con [sus armas] de [fu]ego disparando, y ademas concurre muchisíma ge[nte] [...]

16 En 1896 se publica en Francia escrito por Xavier de Cardaillac-Lomné la obra Fontarabie, prologada por Pierre Loti. Le da un repaso a la ciudad. Testimonio del cual resulta su índice: El estuario del Bidasoa, El Gran Sitio (1638), Nuestra Señora de Guadalupe, Las murallas, La calle Mayor, Las pequeñas calles, El Castillo, El exterior de la Iglesia, El interior de la Iglesia, La sacristía,... Enriquecido por unos cincuenta grabados de Sylvain Lestrade es de interesante lectura de cómo era Hondarribia a finales del siglo XIX para un vecino del norte. Despuis plus de deux siècles, la procession commémorative de la délivrance se célèbre annuellement en cette fète de la Nativité, jour anniversaire de la levée du siège. Después de más de dos siglos, la procesión conmemorativa de la liberación se celebra anualmente el día de la fiesta de la Natividad (de la Virgen), aniversario del levantamiento del sitio. Nos describe cómo transcurrió el 8 de septiembre de 1894, sábado. En su epílogo, afirma: Fontarabie, en effet, n'est pas seulement une ville, elle est encore un symbole. Fuenterrabía, de hecho, no es sólo una ciudad, sigue siendo un símbolo.. Santísima Trinidad, Madrid Coordinador: Angel Sáenz de Pipaón Fotografías: Marta Foret - Jaime Iglesias Andoni Rael - Alarde Fundazioa Festak - Archivo Particulares